Desde mi atalaya…

Desde mi atalaya, de mi castillo, donde escribo, donde estoy a salvo, con mi mente, asolas, los dos, en silencio. 

Desde donde no caben prejuicios, interrupciones, incoherencias. 

Donde el pesimismo existencial tiene lugar reservado, en una esquina, apartado.

Donde la libertad conoce las alas, y sabe volar. 

Desde donde mis sueños vuelan como las águilas, y las pesadillas hibernan. 

Es aquí, donde quiero estar, y tú, conmigo.