20 – N 2019: Reflexiones de un militante

<< 126.- Cuando alguien te pregunte: ¿Por qué te aferras a lo accesorio, color de la camisa, símbolos? Vuelve la oración por pasiva y pregunta: ¿Por qué tanto empeño en hacerlo desaparecer, si, según tú, eso no tiene importancia?

127.- Hay que ser falangista en los hechos. De acuerdo. Sin embargo, de cuando en cuando, es muy útil y necesario hacer pública profesión de fe. De la abundancia del corazón, habla la boca. >>

~ Sigfredo Hillers, Ética y Estilo Falangistas ~

Ya son casi siete años como militante nacional en distintas formaciones patriotas, y algunos más de formación puramente intelectual que traducido al lenguaje político me obliga a hacer una valoración crítica, pero reconociendo el valor humano de la inmensa mayoría de camaradas y la calidad moral e intelectual de nuestros referentes históricos, cosa que me lleva a dejar claro varias cosas, primera, que es prioritario la lucha por el triunfo o al menos porque el nacionalsindicalismo ocupe un lugar respetado y respetable en el seno de nuestra sociedad, y segundo, que los valores y a Dios no podemos darlos de lado o negarles cuando nuestros principios se basan en ellos y así lo quisieron nuestros fundadores.

Por tanto, no entiendo ese absurdo en abandonar cualquier atisbo de espiritualidad en una fecha en que se conmemora a un cristiano ejemplar, José Antonio. No puedo entender cómo fuerzas políticas extranjeras que se confiesan cristianas, mimeticen su discurso cuando no está presente en este caso el Padre Tam, o que en una cena y en un acto en homenaje a nuestro primer Jefe Nacional y Fundador ni se hagan unas oraciones por su alma, ni se haga una pequeña homilía o un rosario con un sacerdote antes de marchar al Valle, máxime cuando José Antonio era católico y como tal se confesaba.

¿Porque tanta obsesión en apartar la religión del patriotismo español?

Por otro lado, centrándome en otros temas también relacionados que este año se ha dado con mayor fuerza me pregunto, que sucede que aquellos camaradas descontentos no optan por reorganizarse en el seno de sus respectivos grupos cuando ven incoherencias, falta de proyecto, sectarismo e irregularidades en la jefatura.

¿Acaso no se dan cuenta que la doctrina y el futuro del movimiento dependen de ello?

En realidad si lo comprendo, pero me duele demasiado esta realidad, son muchos años ya, y me duele ver cómo aquellas organizaciones que representan o deben representar aquello en lo que creo, he creído siempre y por lo que lucho vayan por estos derroteros que no me gustan nada, pues suponen ceder al sistema, se nos desmoviliza, los camaradas miran hacia otro lado, unos porque no eran tan falangistas como decían ser, otros, por miedo o evitar conflicto, y algunos por mero interés pues saben que mañana quizá ya no militen porque desconocen lo que significa ser nacionalsindicalista, cosa que si saben los camaradas más mayores ampliamente formados en libros y curtidos en la militancia y el día a día como parte de esta Santa hermandad que es la Falange. Después se esconden nuestros símbolos, en lugar de plantear nuevas estrategias, homologarnos o ir a por todas fuera del R78 con una imagen sería, disciplinada, uniforme y con unos postulados que los tenemos de sobra y acercarse al pueblo, nos limitamos a los actos necrológicos, a seguir con la casa sin limpiar ni regenerar, a dar una imagen en la que excepto falangistas y patriotas encuentras de todo, cosa que hasta hace poco había organizaciones que lo habían superado con creces casi homologándose para presentarse a elecciones y hacer manifestaciones callejeras que no están nada mal.

Como apunte positivo, reconocer el valor que tuvieron unos camaradas al extender desde su sede una fotografía gigante de José Antonio, y la capacidad de convocatoria que pese a todo siguen teniendo nuestras organizaciones, que aunque mermadas por su mala praxis y sus errores tácticos y políticos han ido decayendo con el pasar de los años, las escisiones, los presos, la cantidad de militantes que han ido, han vuelto y han desaparecido, aún así, se siguen manteniendo resistentes, y en un correcto estado de conservación y funcionamiento, cuando quieren, porque saben hacer las cosas bien y lo han demostrado en numerosas ocasiones.

Realmente esa es mi crítica, que teniendo medios, militancia valiosa y capaz, doctrina, simbología y uniformes, propaganda, consignas y creatividad en las generaciones jóvenes de militantes, sin embargo no estemos muchas veces a la altura de lo que cabe esperar de nosotros, y esto, también lo digo por mi, pues aunque por mis razones, algunas expuestas aquí, no me encuentre actualmente encuadrado, estoy dispuesto si se me requiere para una lucha noble como es cumplir ortodoxamente con el pensamiento de José Antonio, procuro estar presente en todo aquello que considero debo estar por su relevancia política y magnitud.

Y es que ante todo, Falange es disciplina y servicio, honor, orgullo, respeto y lealtad a una idea, a Dios, a España y a tus camaradas, pero no sólo eso, es ante todo un modo de vida y una forma de entenderla.