Respeto, Honor, Fidelidad

Hay una cuestión que con el tiempo va perdiendo importancia, los valores, esa característica que nos diferencia de las bestias y hace mejores como animales biológicamente racionales.

Desde pequeño ya comprendí que algo en mi persona me diferenciaba del resto y que a la hora de integrarme socialmente o estaba más avanzado de lo que debía, o no iba bien, pronto descubriría porque. Pronto me di cuenta que no era normal que un chico no se mezclase o se aburriese de los temas que la gente de su edad dominaban, y se sintiese incomprendido y por eso sus amistades eran docentes, y más tarde, consciente de haber sido víctima de bullying, cuestión que años más tarde tras entrar en tribus urbanas y colectivos de valores e ideas dudosas se repetiría, pero agravado con la existencia de redes sociales, la violencia y las amenazas físicas.

Ya en los estudios medios de Formación Profesional, empecé a salir, conocí una chica, la cual dudo que olvide algún día, aunque se fue de mi vida antes de lo que me hubiese gustado entonces, vinieron los ambientes de poesía, los círculos underground, el retorno a viejos compañeros de instituto con quién compartir conciertos de Ska, rumbas y Punk rock, conocer otros mundos, y nuevas decepciones, otra vez con la amistad y en especial con las chicas, chicas que por otro lado, siempre me buscaban, ya hablo de las que fueron aventuras, pero no porque les atrajera, sino por mero interés de celos a su ex, por tener un amante al margen de un novio que vivía lejos. Posteriormente recupere amistades en el ambiente a través del cual comencé a conocer a mis primeros compañeros de viaje, algunos de los cuales se fueron de mi lado, otros permanecen pese a haber desaparecido un tiempo por motivos que quien me conoce sabe de sobra, a ellos les estoy agradecido por seguir ahí y a los que no están, por haberme enseñado a diferenciar el bien y el mal, al amigo del interesado.

En la actualidad, sigo arrastrando la mochila en busca de Respeto, Honor, Lealtad y una amistad firme y coherente por encima de ideología y religión, cosa que valoro por encima de todo y que desgraciadamente pocos cumplen.

Sigo pensando que quien como amigo te deja tirado, te utiliza o se va contigo solo cuando no tiene nadie más, como será esa persona si llegado el momento debe comprometerse en la lucha política.

Sigo pensando que una amistad no puede ser ambigua, no puede estar contigo y juntarse al mismo tiempo con quién desea tu eliminación o habla mal de ti, o sencillamente busca tantear, encontrar pareja o un grupo donde cobijarse, eso se puede entender en los primeros meses, cuando militas en una organización o tienes un grupo nuevo, después te das cuenta de la realidad y juzgas, y si juzgas que los tuyos son el enemigo, igual debieras replantearte quien es tu amigo, o si para ti la amistad consiste en jugar y en que las personas para ti no sienten ni tienen importancia ni sufren, ni aman, y que por eso les tratas así.

En ese caso, no estarás nunca en mi bando, pues mi bando no es el que porta el Águila de San Juan o las Aspas de San Andrés, ni el que te llama camarada varias veces por segundo, sino el que cuando te llama amigo, camarada o te enarbola una bandera o un ideal tiene claro su significado, que esto es todo o nada, y la vida no es un juego sino algo que marca el destino de los hombres y cuando lucha lo hace en coherencia con uno mismo, comprometido con lo que uno cree, y sintiendo respeto y lealtad por quién le anima a unirse a su batallón en la guerra.