Pragmático

Recientemente he leído un libro que si bien es cierto no dice nada nuevo, si recopila cuestiones básicas a la hora de formar un partido, su organización, estrategias, objetivos militantes, etc, se llama Manual para Rebeldes escrito por el ex dirigente falangista Gustavo Morales, y lo cierto es que me ha agradado bastante debido al valor práctico que este libro tiene, pero no sólo, se nos dice que ocultar o dejar de utilizar en público determinados símbolos, saludos, parafernalia, implica traicionar unos principios, cuestión de la que se acusa al hijo del Comandante asesinado por ETA con la colaboración del Estado, Ricardo Sáenz de Ynestrillas, y lo cierto, es que cuando se abandona en público unos caracteres externos, y se adopta otros, no responde sino a la utilidad que estos tienen a la hora de adherir militancia o crecer socialmente.

De sobra es sabido que portar el Águila de San Juan hoy día, genera rechazo, y no por el significado que tiene uno de los escudos más viejos de España y Europa y adoptado por el General Francisco Franco en 1938 como distintivo del Bando Nacional frente al Republicano debido a las connotaciones cristianas del mismo, sino porque aunque yo, como patriota y católico lo reconozca como único escudo nacional, o se pretenda tomarlo como un escudo meramente histórico como podría ser el republicano o el Borbón y ser enarbolado por todo español independiente de su ideología y fe, lo cierto es que es un emblema como el saludo romano, la Cruz celta, la camisa azul, o la boina roja de los Requetés tan manoseado, ensuciado, y manchado por quienes lo portan habitualmente, los cuales desconocen por completo su simbolismo, o lo mezclan con actitudes la mayor parte de las veces antagónicas con lo que se quiere representar con dicho símbolo, que al final, un español de a pie cuando ve el Águila de San Juan o un militante con la Camisa Azul, pocas veces piensa que se trata de un cristiano, o un falangista, pues casi siempre se trata de un ateo, un liberal, un rojo o ambiguo que muchas veces lo más cercano que conoce por la palabra Patria, o Camarada, es la Constitución y su grupo de colegas, el cual se niega a tolerar a nadie que no sean ellos mismos, por supuesto. De ahí que muchos decidamos alejarnos o mantenernos independientes de un mundo que ni hace honor a aquello que dice defender, ni respeta a quienes hemos sido militantes abnegados y hemos dado la cara en sus filas con las consiguientes consecuencias de agresiones o problemas de carácter laboral a los cuales si tenemos un problema se nos deja tirados, si son los propios guettos internos quienes nos expulsan en cuanto nos ven, a sabiendas de que nunca hemos dejado de ser uno más pese a los rebotes obvios de haber sido rechazados o maltratados por los propios “camaradas” se nos acusa de “rojos” cuando los rojos suelen ser ellos en tanto atacan a Cristo, el Águila, a España, su historia, la dignidad humana, la libertad del individuo que defendió nuestro Jefe Nacional José Antonio y posteriormente nuestro Caudillo, el General Franco tras la Cruzada del 36.

Por tanto, hemos decidido que prefiriendo mantenernos fieles a nuestros ideales, y valores de siempre, aunque nuestros emblemas queden grabados en tatuajes ocultados bajo nuestra ropa, o en banderas y estandartes que solo portamos en determinadas ocasiones o a título personal, lo mejor es estar fuera de un ambiente que prefiere a los enemigos de España, a los enemigos de Dios, y a quienes llevan años destrozando el patriotismo con siglas, emblemas e ideas extranjeras antes que a patriotas que igual tememos presentarnos en Euskadi o en Catalunya por ser potenciales víctimas del terrorismo marxista y separatista, y que igual no damos palizas ni matamos a nadie ni hemos pasado por cárcel, pero desde luego si tenemos mayor valor en lo respectivo a constancia en la lucha, a seriedad y a ideología, y eso, guste o no, es lo que realmente se debe valorar en un militante, y no el buscar convertir un movimiento político y social en una tribu urbana de seres violentos pues ello que no va a traer de nuevo a la SA de Röhm, si dinamitara y ya lo está haciendo un conjunto de nobles movimientos que siempre han aspirado a hacer de España una patria en la que quepamos todos, se garanticen nuestros derechos y se proteja la tradición y la fe de todo un pueblo frente a quienes tratan de disolverla para hacer de ella un territorio mejor controlado y dividido.

Como colofón decir que pretender llegar al pueblo y no quedarse en la marginalidad, tratar de innovar y hacer cosas nuevas, no implica ni renegar de nada, ni ser un traidor ni cambiar de bando, en ciertos casos más bien consiste en evolucionar, y hasta a veces profundizar en aquello que siempre se ha sido.