La belleza y los prejuicios

La belleza solo se aprecia a medida que uno se quita la mascara de los prejuicios y comprende que lo que tiene enfrente es alguien a quien merece la pena acercarse aunque solo sea por descubrir, por dar por seguro lo que habitualmente ya descubrimos a través de una mirada limpia, impoluta, pura. Por cerciorarnos de cuan equivocados estábamos comparándonos y creyéndonos de una manera cínica que existe la perfección en un mundo en que la imperfección, lo distinto, lo disidente y lo peculiar es precisamente lo bello.
O acaso tú nunca te has parado a pensar? El físico, la estética, los tatuajes, no nos hacen mejores ni peores, aunque la sociedad se empeñe en hacernos creer lo contrario, sino nuestras acciones, nuestros valores, lo que somos, es lo único que vale, lo único que quienes nos conocen y quieren aprecian, y eso, eso, es totalmente inmutable, eterno, radicalmente nuestro.