A LA PRIMERA LÍNEA DE MADRID

CAMARADAS de la primera línea de Madrid: Desde esta nueva cárcel donde se cree encerrar el espíritu de la Falange teniéndome encerrado, os envío, con el pensamiento en nuestra España y el brazo en alto, mi mejor saludo nacionalsindicalista. Si algo tiene de agobiante la prisión, por otra parte leve sacrificio al lado del que tantos camaradas sufrieron, es el alejarme físicamente de nuestros  peligros, de nuestros afanes. Pero estoy lejos en cuanto a la distancia material; fuera de ella, no sólo en el ardor del espíritu, sino en una actividad silenciosa que no descansa, estoy más cerca de vosotros que nunca. Desde esta celda de una cárcel tuerzo sin descanso los hilos que llegan a nuestros más lejanos camaradas. Podéis estar  seguros de que no se pierde un día, ni un minuto en el camino de nuestro deber. Aun en las horas que parecen tranquilas maquino sin descanso el destino de nuestro próximo triunfo. No lo olvidéis,  camaradas de Madrid, en la hora de ocio forzado que acaso os traigan algunos días, no caigáis en la tentación de emplearos en otra cosa que el adiestramiento para una misión no lejana y decisiva. Vuestro entusiasmo prefiere el combate a su preparación; pero lo que se acerca es demasiado grande para que lo arrostremos sin prepararlo. Mejorar nuestro métodos, acrecentad vuestra lucha en menesteres de lucha y redoblad vuestra fe en el mando. Ya sabéis que quien lleva con más orgullo que ningún distintivo las tres estrellas de plata de la milicia y con ellas al pecho os ha conducido al través de tres años de lucha hasta las horas presentes de crecimiento, estará a vuestra cabeza, pase lo que  pase, en el instante decisivo, y con la ayuda de Dios os hará entrar en la tierra prometida de Nuestra España, UNA, GRANDE Y LIBRE.

¡ARRIBA ESPAÑA! 

El Jefe Nacional, Jefe de la Primera Línea, José  Antonio Primo de Rivera, Prisión Provincial de Alicante, 29 de junio de 1936.