Alabemosle, entreguemonos a él, fuente de vida y camino de la verdad eterna

Nunca es tarde para comenzar a alabarle, él siempre nos acompaña, démosle las gracias por estar aquí, y por todo lo que nos da, entreguemos todo nuestro ser al señor, no nos importe desnudar nuestra personalidad, lo que pensamos ante él, pues el nunca nos abandona, nunca nos dejará tirados, e incluso si cometemos errores o no somos perfectos el nos sigue queriendo.