Ramiro habla del Nacionalsindicalismo

<< Hay muchas sospechas —y más que
sospechas— de que el patriotismo al calor de las Iglesias se adultera, debilita y carcome. El yugo y las
saetas, como emblema de lucha, sustituye con ventaja a la cruz para presidir las jornadas de la revolución
nacional.>>

<< Tenemos, pues, delante dos urgencias que sólo pueden ser logradas y obtenidas por medio de la revolución
nacional: liberar la economía española del yugo extranjero, ordenándola con vistas exclusivas a su propio
interés, y otra, desarticular el actual sistema económico y financiero, que funciona de hecho en beneficio de
quienes se han adaptado, y hasta acogido con fruición, a nuestra debilidad. >>

<< Las juventudes no pueden eludir esta cuestión ni hacer retórica nacionalista sin abordar de frente el
problema social-económico, que hace hoy de nosotros un pueblo casi colonial y esclavizado. Actitud distinta
sería demasiado grotesca, a más de imposible y radicalmente estéril. Si se está al servicio de los destinos
nacionales de España, si se aspira con honradez a su grandeza y si se quiere de verdad hacer de España
una Patria libre, una de las primeras cosas por las que hay que luchar es la de desarticular el orden
económico vigente, que sólo favorece, repetimos, a unas audaces minorías, con absoluta despreocupación
por los intereses verdaderos de la nación entera. >>

NUESTRA DOGMÁTICA
Nuestra dogmática, a la que seremos leales hasta el fin, es ésta:
1.° Todo el poder corresponde al Estado.
2.° Hay tan sólo libertades políticas en el Estado, no sobre el Estado ni frente al Estado.
3.° El mayor valor político que reside en el hombre es su capacidad de convivencia civil en el Estado,
4.° Es un imperativo de nuestra época la superación radical, teórica y práctica del marxismo.
5.° Frente a la sociedad y al Estado comunista oponemos los valores jerárquicos, la idea nacional y la
eficacia económica.
6.° Afirmación de los valores hispánicos.
7.° Difusión imperial de nuestra cultura.
8.° Auténtica colaboración de Universidad Española. En la Universidad radican las supremacías
ideológicas que constituyen el secreto último de la ciencia y de la técnica. Y también las vibraciones culturales
más finas. Hemos de destacar por ello nuestro ideal en pro de la Universidad magna.
9.° Intensificación de la cultura de masas utilizando los medios más eficaces.
10.° Extirpación de los focos regionales que den a sus aspiraciones un sentido de autonomía política.
Las grandes comarcas o confederaciones regionales debidas a la iniciativa de los municipios, deben merecer,
por el contrario, todas las atenciones. Fomentaremos la comarca vital y actualísima.
11.° Plena e integral autonomía de los municipios en las funciones propias y tradicionalmente de su
competencia, que son las de índole económica y administrativa.
12.° Estructuración sindical de la economía. Política económica objetiva.
13.° Potenciación del trabajo.
14.° Expropiación de los terratenientes. Las tierras expropiadas se nacionalizarán y serán entregadas a
los municipios y entidades sindicales de campesinos.
15.° Justicia social y disciplina social.
16.° Lucha contra el farisaico caciquismo de Ginebra. Afirmación de España como potencia
internacional.
17.° Exclusiva actuación revolucionaria hasta lograr en España el triunfo del nuevo Estado. Método de
acción directa sobre el viejo Estado y los viejos grupos políticos-sociales del viejo régimen.

ESTRUCTURA SINDICAL DE LA ECONOMÍA
<< No pudieron sospechar los hacedores del Estado liberal burgués las rutas económicas que iban a
sobrevenir en lo futuro. La primera visión clara del carácter de nuestra civilización industrial y técnica
corresponde al marxismo. Nosotros lucharemos contra la limitación del materialismo marxista, y hemos de
superarlo; pero no sin reconocerle honores de precursor muerto y agotado en los primeros choques. La
economía industrial de los últimos cien años ha creado poderes e injusticias sociales frente a las que el Estado
liberal se encuentra inerme. Así, el nuevo Estado impondrá la estructuración sindical de la economía, que salve
la eficacia industrial, pero destruya las “supremacías morbosas” de toda índole que hoy existen. El nuevo
Estado no puede abandonar su economía a los simples pactos y contrataciones que las fuerzas económicas
libren entre sí. La sindicación de las fuerzas económicas será obligatoria y en todo momento atenida a los altos
fines del Estado. El Estado disciplinará y garantizará en todo momento la producción. >>

<< Y son los trabajadores, es decir, los sindicatos obreros, los que con mayor urgencia y premura tienen
necesidad de que se vigorice y aparezca sobre la Península la realidad categórica de España. Suelen pedir
ellos la nacionalización de ciertos servicios, de determinadas zonas de la producción, pero nadie en su seno
les ha planteado la imperiosidad de nacionalizarse los mismos sindicatos; es decir, de situar su lucha y su
carácter en un plano nacional de servicio a España y a su economía. Bien se cuidan los dirigentes marxistas de
que este objetivo no aparezca. Pues les interesa el forcejeo diario y la ignorancia misma de que España existe
y tiene una economía propia que no coincide ni es la economía privada de éstos o de los otros capitalistas,
sino la que sostiene y alienta su realidad como nación, la economía del pueblo, de la que depende
estrictamente su bienestar y su trabajo. >>

«Hay hoy en España dos cosas inesquivables, dos angustias, a las que hay que dar expansión histórica gigantesca. Una, extirpar la poquedad actual de España, dar a los españoles una Patria fuerte y liberadora. Otra, satisfacer los anhelos de justicia de la gran mayoría de la población, que vive una existencia difícil y encogida, muchas veces miserable. Estos dos son imperativos de tal relieve, que su logro debe estar por encima de todo, presidiendo la empresa revolucionaria de los españoles, tras su grandeza y liberación. Y para darles cara se pisotea todo lo que haya que pisotear, desde la ordenación económica vigente hasta el tipo de vida melindroso y chato de las actuales clases directoras. Las palabras valen poco. Si esa empresa requiere que se verifique al grito de ‘¡Abajo el fascismo!’, pues a ello»

Nota: Todos los textos aquí aparecidos han sido extraídos del Discurso a las Juventudes de España y ¿Fascismo en España? de Ramiro Ledesma Ramos (1905-1936)