Nacionalismo y Liberalismo

En tiempos de crisis, de inmigración forzosa hacia los países de Europa, millones de desempleados, y falta de leyes sociales que protejan a la clase obrera de la usura, los desahucios, la temporalidad en los trabajos y la subcontratación unida al despido libre y los bajos salarios, surgen colectivos que aprovechan la situación de crisis, no para buscar soluciones, o enfrentarse al sistema de relaciones capitalista y sus abusos pues ello implicaría dejar de recibir soporte y financiación por parte de la banca, la patronal y los Estados a los que conviene su mera existencia. Estos grupos son lo que llamamos organizaciones anti inmigración, populistas, o de extrema derecha, grupos cuya ideología se reduce a aplicar con mayor dureza el ideario del liberalismo y las élites aunque de cara a sus votantes den la imágen de antisistema, no obstante, eso se cae por si mismo. Estas organizaciones suelen caracterizarse por abusar y apropiarse de los símbolos nacionales, tradicionales y populares, unidos a consignas neoconservadoras de centralización y homogeneización de los Estados a todos los niveles (jacobinismo), racismo, a pesar de en su mayoría casarse con inmigrantes, contratar inmigrantes sin documentación, o a sueldos más bajos que a un autóctono (normalización del capitalismo) y sobretodo, por hacer el caldo gordo a la burguesía haciendo propaganda o manifestándose en barrios donde las rentas son más altas, azuzar al obrero contra otros obreros como el, y no cuestionarse en absoluto el sistema, el cuál no buscan cambiar, pues son resultado del liberalismo. A estas organizaciones de corte burgués nosotros como pueblo anteponemos el Nacionalismo, que no es la idea romántica que prendió en el siglo XIX en Europa en medio de las Revoluciones burguesas y el fin de las monarquías, sino un pensamiento que basa sus planteamientos en cuestionar de abajo a arriba el sistema capitalista con una perspectiva de clase obrera. Nosotros no basamos la idea de nación en el Estado, en tanto el Estado no es más que un medio de organización social como lo puede ser el municipio libre, las comunidades y los fueros, de tan larga tradición en España, tampoco creemos en la homogeneización forzosa de la nación ni la queremos, no queremos convertir a nuestra patria en lo que los imperialistas del siglo XVIII y XIX convirtieron a Africa o a Europa, en países creados con escuadra y compás, y nunca mejor dicho, pues con ello podremos hacernos una idea de quién se beneficia de posturas mundialistas y contrarias al orden natural.Nosotros nos reconocemos en la España de los Reinos, de las tribus prerromanas que habitaban la península, y la organización horizontal, así como sus valores y cultura que aunque negada y ocultada deliberadamente, permanece a través de los libros y de los hombres y mujeres que participaron durante siglos en la comunión de esta federación de Reinos que llamamos España, nosotros creemos en que nuestro deber no es defender la españolidad, idea nacida del liberalismo, sino la Hispanidad, como también creemos que nuestro deber es potenciar aquella parte de la Historia que ha influido profundamente en nuestro nacimiento, y que se ha querido olvidar, como fueron los celtas, asentados durante siglos en la península, los judíos, ya presentes antes de la llegada de los visigodos, los fenicios, de origen persa, los suevos y alanos, de origen germánico, también creemos que los primeros Reinos, como el Reino de León, Valencia, Navarra o Aragón que tan activamente han participado en nuestra Historia bimilenaria, merecen ser reivindicados y un respeto profundo como Nacionalistas, así como la protección de su cultura, lengua e historia. Nosotros queremos acabar con la globalización, en tanto, la globalización es la que degenera cada tierra, cada patria y la convierte en Estados que en su mayoría como el caso del Español son cárceles de pueblos y negadoras de su propia identidad, no creemos en la unidad, sino es pactada, o de forma libre y popular sin someterla a otra Entidad superior y no controlada por el pueblo como sucede en el Parlamentarismo moderno, que nada tiene que ver con la Democracia ateniense, ni mucho menos con las Cortes de León de nuestro Rey Alfonso IX. Nosotros no vemos al obrero como enemigo, pues el obrero ya sea inmigrante o autóctono, al final es víctima del egoísmo, la usura y las relaciones tóxicas de sometimiento y explotación que implica el sistema capitalista que sufrimos. El sistema de la mano invisible, el libre mercado y el papelito en la urna cada cuatro años, es el mismo que asesina, empobrece y hunde a los obreros de todo el mundo, y no sólo sino que cuando los pueblos deciden hacerse con el mando de su nación tratan de perpetrar sabotajes y bloqueos comerciales y económicos para evitar su prosperidad, y así someterles más cómodamente.Nosotros pensamos que si desaparece el capitalismo, la inmigración forzada que el mismo fomenta, así como la pobreza del proletariado europeo o la tasa tan alta de abortos acabará, pues la inmigración será natural, regularizada y temporal, el obrero europeo tendrá un salario digno y acceso a vivienda protegida y salud, sin temor a tener que competir por un pedazo de pan con su hermano de clase obrera, o habrá más nacimientos, fomentándose de esta manera la vigorización de la familia tradicional y la procreación natural.Entendemos que nuestros gobiernos no deben estar al servicio de élites o poderes extranjeros o desconocidos que se escapan al control del pueblo, en tanto el pueblo debe ser dueño de su propio destino. Para combatirlo, admitimos todo tipo de lucha, sabotaje, boicot, hacia bancos, empresas que sirvan a capitales foráneos o perjudiquen a la nación con sus acciones y principios, lucha revolucionaria contra las Fuerzas y Cuerpos de choque del Estado burgués, y reimplantación de milicias nacionalistas y creyentes. No creemos en la posibilidad de que los medios de comunicación de masas nos den voz, por lo que entendemos que debemos de tener nuestros propios medios de difusión, desde propaganda callejera a revistas, fanzines y periódicos. Tampoco aceptaremos la individualidad en las empresas, un obrero no debe señalar al obrero que lucha, sino que debe unirse a el o se le considerará enemigo de la Clase Obrera al servicio del Patrón. La lucha obrera en las empresas y la socialización obligatoria de las mismas es base para el triunfo del Nuevo Orden Popular y Social que los Nacionalistas pretendemos implantar en nuestra Sociedad.Nada de parásitos, ni de vividores de ayudas sociales, sino hay trabajo, únete a otros en tus circunstancias, en tu pueblo o barrio, y tratad de llevar a cabo iniciativas propias de manera autogestionada, si económicamente no es viable, pedid ayuda a organizaciones obreras para que os ayuden y aconsejen.Tampoco queremos presos viviendo a costa de nuestros impuestos sin dar un servicio a la Comunidad Nacional, por lo que aquellos presos que hayan cometido actos menores, se les obligará a ejercer un oficio donde se les necesite, formándoles y dándoles una pequeña retribución por ello y planteando su futura reintegración en la sociedad.No obstante, aquellos presos por delitos de sangre, o delitos graves tales como violación, pederastia, asesinato, maltrato, deben ser automáticamente ejecutados sin necesidad de juicio previo.He aquí nuestras diferencias y postulados que contrastan con las fuerzas democráticas, liberales, o nacional liberales (anti inmigración/anti islam) y la verificación teórica de lo que es un Nacionalista.

Carpetaniaflag.jpg