Revolución Tradicionalista

Muchos se sorprenderán porque utilizo éste término, para los elementos marxistas o socialistas, algunos procedentes de filas supuestamente patriotas, que no lo son aunque enarbolen las Aspas de San Andrés de las que ya hablaré acerca de su significado que nada tiene que ver con postulados fascistoides, sino que el término Revolución Tradicionalista o Contrarrevolución que viene a ser lo mismo, es el término que pretende englobar a aquellas posturas que muchos identificarán con el carlismo más social y auténtico, así como con los ideales de la Falange primigenia, en tanto aspiramos a plantear una búsqueda de España hacia el interior, hacia los pueblos, ser una nueva vía, pero que lo que pretende es restablecer las libertades históricas de nuestro pueblo, los Fueros, el establecimiento de una Monarquía o República con carácter federal o cantonal, y el restablecimiento de la sociedad comunal anterior a la Revolución Francesa y a la usurpación del trono español por Reyes liberales a partir del siglo XVIII que se dedicaron a imponer por fuerza el Estado-Nación surgido del jacobinismo francés, abolir nuestros fueros, quitar tierras a los campesinos para entregárselas a los nuevos Caciques del Capitalismo rural que recién surgía, Capitalismo que fue acentuado durante la débil e inestable Primera República de 1873 y que solo fue controlado por la intervención estatal durante el Gobierno de Miguel Primo de Rivera en 1923 y posteriormente después de la última Cruzada Nacional en 1939 con la aplicación de postulados, leyes y reformas netamente Falangistas durante el Estado surgido tras la victoria de los nacionales en nuestra guerra nacional cristiana (1936-1939) con el mando del General Francisco Franco, y a quién España le debe casi toda la infraestructura, viviendas, centrales hidroeléctricas y nucleares, leyes de subsidio, seguridad social, pagas de Julio y Diciembre, algunas de las cuales aún no han sido arrasadas por el liberalismo económico que ya en vida del propio Franco desde dentro con la acción del Opus Dei, y los peligrosos tecnócratas de la secta democristiana ya amenazaban con desmantelar la obra llevada a cabo en los primeros y cruciales veinte años de la Democracia Orgánica y primer Estado Nacional que supo armonizar en el mundo occidental, respeto a la dignidad de la persona, justicia social y un profundo amor a la Patria con valores netamente Cristianos. Es por hoy que nosotros no aspiramos a destruir sino aquello que consideramos perjudicial para la vida de nuestro pueblo, desde el Capitalismo industrial y rural, al sistema de partidos y el centralismo del Estado Español, y por ello pretendemos sustituir el caduco y extranjero sistema de la Revolución Francesa de 1789 por la Restauración de las libertades forales, la soberanía popular, la Democracia Directa basada en el Municipio y la Comarca, y construir un nuevo orden social, económico y político, un nuevo Estado, y una nueva Sociedad que establezca su base en las raíces del pueblo, en sus tradiciones históricas, simbólicas y políticas, y construido siempre desde abajo hacia arriba, y contando siempre con la totalidad del pueblo a través de una organización profundamente horizontal y democrática en la cuál no existan intermediarios ni listas cerradas entre el Pueblo y la Política.

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