Unidad y Lucha: Contra el opresor, Contra el traidor

El capitalismo para garantizar su poder económico y empresarial necesita de las denominadas crisis cíclicas, estas ayudan a mantener en la miseria a cantidades ingentes de proletarios y nuevos esclavos que malviven con préstamos a intereses usurarios de los Bancos e incluso del propio Estado burgués que impiden una existencia digna e independiente del pueblo ya que tanto los préstamos en forma de hipotecas como ayudas financieras de un modo u otro las tienen que acabar devolviendo, bien a plazos a la Banca, bien vía impuestos al Estado, la otra condición que exige el Sistema capitalista para su existencia y el mantenimiento de la producción en sus empresas es la esclavitud del hombre a través del salario, este al ser bajo y estar supeditado a las condiciones del empresario que generalmente ve al hombre como mera herramienta para la consecución de sus intereses particulares y el aumento de los beneficios de la empresa incluso a costa de la salud del obrero, mermada con las jornadas superiores a seis o siete horas diarias, un estrés y presión permanente a la que el trabajador se ve sometido so pena de ir a la calle con lo que ello conlleva de pérdida económica para la manutención de sus familias y el pago del techo y la comida, este al final en tanto ha sido educado en el individualismo atroz y cruel y el aislamiento constante de sus semejantes a miedo de ser señalado por sus propios compañeros, evita luchar por mejorar o cambiar sus condiciones, tampoco se arriesga a emprender nuevos caminos o formas de lucha por la subsistencia, acaba por aceptar las condiciones del Capitalista, prostituyendo su mano de obra a precios esclavizantes y entregándose a la dependencia exclusiva del Patrón, enemigo natural de la Clase Obrera. Siempre hubo matices en esto, históricamente la Clase Obrera se vio obligada a autoorganizarse en forma de Sindicatos o Células de Empresa para a través de huelgas continuadas, lucha armada, sabotajes y manifestaciones callejeras exigían mejoras salariales y unas condiciones humanas para ellos y sus familias, con el tiempo, fueron modificando las tácticas, pactando en determinados momentos Estatutos y Leyes que garantizasen que el Estado y la Justicia cumpliese en lo referente a castigar a quien se demostrase que cometiese un abuso contra los trabajadores ya fuera en forma de despidos o empeoramiento de sus condiciones con la excusa de los beneficios o deslocalizaciones de fábricas. Hubo épocas como en la época de Entreguerras (1918 – 1939) en que se equiparaba al obrero con el empresario, obligando de esta manera a exigir al empresario un trato digno y unas mejoras sociales a sus trabajadores en tanto este era el máximo responsable de la empresa y cargaría con todos los abusos y pérdidas de derechos que pudiese acarrear las acciones de la Empresa, incluso se fomentaban las Magistraturas de Trabajo en que de acuerdo a Derecho, un trabajador tenía derecho a ser indemnizado o readmitido en la empresa si esta le echaba sin motivo real o justificado. Todo despido libre era prohibido, también la usura y la especulación. Con la llegada de los sistemas liberales que tanto daño han hecho a Europa desde la Revolución Francesa, los abusos, el maltrato hacia los pobres, y la desigualdad fue acentuándose, esta vez, los Sindicatos denominados de Clase se convertían en Sindicatos Verticales que pactaban con la Patronal y servían al Estado o al Partido Político en el gobierno, en función de si este era Socialdemócrata o Liberal. Este sistema es el que existe en la mayoría de países occidentales, en especial en aquellos que gozaron de Estados basados en ideas Nacionalistas como Alemania, Italia o España principalmente. Actualmente se permite todo, se fomenta todo abuso contra el obrero, e incluso su silencio y señalamiento si este opta por rebelarse o poner límites a su situación para convertirse en hombre libre.

Actualmente las Empresas ya no te obligan a trabajar 40 o 50 horas semanales, y a obedecer ciegamente al jefe, directamente te integran, te asimilan, te neutralizan para que no te movilices, porque al final, -te dicen manipulando-, en esta empresa tienes un buen sueldo y buenos compañeros, pero no olvidemos que los Compañeros, no son amigos, como no lo es tampoco el Jefe, cada Compañero sirve a si mismo, o al Jefe mientras desee conservar su puesto de trabajo, generalmente se trata de personas idólatras del Patrón Oro que viven para el trabajo o se justifican en que tienen una familia y una hipoteca que pagar para no luchar, no suelen reparar en la dignidad propia y no tienen reparos en hacer horas extra mal pagadas mientras ello les garantice de forma temporal ese puesto, pero a qué precio, tampoco miran ni quieren mirar si mañana sin motivo son despedidos y si lo ven, se arrastrarán incluso vendiendo y señalando al de al lado para no correr el mismo riesgo, pues al fin y al cabo, la empresa prescindirá de ti cuando quiera, te quitará derecho a vacaciones o a tener vida propia si ello le reporta beneficio económico o una mayor alienación entre los trabajadores y no te recompensará por más que te sometas o hagas el trabajo de otros, pues entiende que es tu deber y es lo que has aceptado por contrato, niega que seas humano, pues para el Jefe eres un número, y la Empresa una máquina de hacer millones. Esa es la realidad capitalista.

Llegados a este punto llega el turno de la reorganización obrera, de plantear un nuevo orden y perder el miedo, de la unidad y la lucha, de decir, ya basta, y de asumir que o se está con el que te oprime, o estás con el oprimido, ya no valen medias tintas.

Se acabó el tiempo para el ZOG, para los amigos de la OMS y el Multirracialismo, para quiénes son favorables a cualquier forma de opresión con tan de no ser señalados o perseguidos. Se acabó el tiempo para los traidores, para los enemigos de nuestro pueblo.

O estás con nosotros, o estás contra nosotros!

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