Autorrechazo

Estoy en una de esas épocas de estar un día deprimido y al siguiente excitante, sin ninguna explicación, bueno, aparte de mis trastornos y neurosis normales, desconozco si influye el confinamiento, si el hecho de no salir o incluso simplemente es que algunas personas estamos hechas para estar en constante tormento, cansados gran parte del día debido a nuestro insomnio y preocupaciones. Mi problema es que soy consciente de lo que me pasa, se porque me pasa, tiendo al autoanálisis, pero también se que hay cosas que no se pueden cambiar, no se puede cambiar el ser envidioso, o el estar permanentemente insatisfecho por todo, y si se puede, prefiero aprender a vivir con ello antes que acabar definitivamente, si es que algún día logro aceptarme tal y como soy y no estar constantemente comparándome con otros hombres, generalmente menos inteligentes, pero con un mejor físico, y más éxito social, lo cuál a mi me afecta, pues las personas que destacamos en el plano intelectual, generalmente no encontramos hueco en la sociedad mediocre que nos rodea, y cuando lo hacemos es porque renunciamos a nuestra forma de ser, que creo que es mi permanente dilema, entre seguir siendo un radical, un intelectual, y alguien con una moral muy de otra época, o pretender ser aquello que no soy, y es que físicamente podría desarrollarme si quisiera, y practicar ciertos deportes, o retomar determinadas aficiones, pero es que no me da la gana, porque me niego a esforzarme para no tener resultados reales en materia sexual, social o personal, al final, no quiero que me quieran por tener un buen cuerpo, ni por vestir de una determinada manera, aunque se que el tipo de mujer que suele atraerme si le gusta un cierto tipo de hombres, que yo clasifico de determinada forma por el exterior y según mi particular juicio, pero si aspiro a que me quieran tal como soy, a atraer a personas que no tengan problemas con sus novios o sus ex, ni que tengan algún tipo de tara o complejo, ya que para eso estoy yo, y se trata de complementarse, no de tener una copia igual de echa polvo que uno, al menos así lo veo.

Yo sé que me repito, pero hay cosas que son constantes en personas como yo, yo igual no tengo preocupaciones por sacarme el permiso de conducir, o mantener un trabajo, pues se que eso lo tengo garantizado de una u otra forma, igual que mis dotes para la escritura o la oratoria, entre otras muchas, pero si tengo preocupaciones de que ahora con esto de la Plandemia del SARS Cov2, el 5G y demás enfermedades del sistema, poco a poco lleguemos a un estado en que como Smith, el personaje de 1984, tenga que acostarse con una mujer a escondidas, o haya determinados tabúes para relacionarse con personas que igual no tenemos un poder económico, ni un atractivo que sea aceptable por el sistema de valores que nos enseñan de como debemos ser. Es cierto, soy bajito, mido 1,65 cm, y tengo barriga, y no estoy inflado, llevo tatuajes que me identifican como patriota, y sé que eso no gusta, a las chicas, no les atrae porque los prefieren mazas, y altos, y a la gente normal, a menudo les da miedo una persona que con mi físico y personalidad pueda estar plenamente integrada, pues nos ve como inadaptados sociales, que al fin y al cabo es lo que soy. Aún así, sigo peleando porque algunas personas nuestro pasado, nuestros temores, nos persiguen, o eso creemos, pues desde que eramos niños, siempre eramos los apestados, hoy, los que tienen mejor físico que nosotros, o cantan, o escriben o tienen alguna virtud mejor que la nuestra, tienen el éxito asegurado, pues para la gran mayoría, no ser combativos, y venderse lo ven como algo normal. Mi juventud ha transcurrido siempre entre extremos, entre ambientes de crestas, cabezas rapadas, botas, pitillo, y melenas, entre grupos neonazis, y antifas, entre la duda permanente de no saber que escoger, porque siempre veo algo positivo y negativo en una u otra cosa, asumo posicionamientos contradictorios que pocos entienden, combato a los demás para a continuación proclamar aquello que horas antes denunciaba en otros, solo que esta vez al llevar yo la batuta no lo veía tan mal, pues ya lo hacía propio. He sufrido, pero sigo cayendo una y otra vez en lo mismo. Me he vuelto una persona tóxica con el tiempo, que para no cagarla, se tiene que aislar de Whatsapp, de Facebook, de Instagram, e incluso a veces de sus propias aficiones, porque es ver a otra persona feliz, o enamorada y entrarme los siete males, alguien con rabia y envidias, cargado de odio y rencor, que muchas veces pagan quién más me aprecia y menos daño me hace, desgraciadamente soy consciente de ello, y eso es mucho más grave aún, pues años de psicólogos no me han servido de nada, sigo teniendo necesidades sexuales, de cariño y personales, y en mi caso se me nota, demasiado, y huyen. Tiendo a ser tan bonachón, y tan auténtico que la mayoría de quiénes me conocen, tarde o temprano lo utilizan en mi contra. Carezco de dobleces, no se lo que es traicionar a alguien, o hacerle daño intencionadamente, si esa persona me ha demostrado cariño y lealtad durante mucho tiempo. Sé en cambio lo que es el honor, la valentía, tener un ideal, y luchar por él, equivocado o no, cosa que solo una minoría conocemos.

Uno con esto, no entiende que hace mal, para no ser amado, no encontrar su contraparte o complemento, o que es lo que hace que tratando de aceptarse y hacer lo que le gusta, aún así sigue sin encontrar nada. Uno ya no sabe si es el quién está enfermo, o es la sociedad quien no sabe valorar a los genios.

Realmente, al ver como funciona la modernidad, a uno se le cae el alma a los pies, se le colapsan los sentimientos acumulados, y dan ganas de llorar o estallar una botella contra el suelo, uno no sabe que es mejor para aliviar ese dolor, ese dolor causado por el rechazo, que casi siempre es autorrechazo, aunque algunos nos empeñemos en esconder nuestras vergüenzas y tratemos de reflejarlo en el de enfrente, que por un lado, no tiene la culpa, y por el otro, aunque fuésemos como la otra persona, siempre tendríamos algo que no nos gustara o nos faltara de nosotros mismos, ese es el verdadero problema.

Ya que estoy tratando y desahogándome un poco, aprovecho para poner un poema que me gustó mucho cuando lo leí en un libro titulado Déjame que te cuente, escrito por Jorge Bucay, y que pertenece a Leo Booth:

Estaba allí desde el primer momento,
en la adrenalina
que circulaba por las venas de tus padres
cuando hacían el amor para concebirte,
y después en el fluido
que tu madre bombeaba a tu pequeño corazón
cuando todavía eras sólo un parásito.
Llegué a ti antes de que pudieras hablar,
antes aun de que pudieras entender algo
de lo que los otros te hablaban.
Estaba ya, cuando torpemente
intentabas tus primeros pasos
ante la mirada burlona y divertida de todos.
Cuando estabas desprotegido y expuesto,
cuando eras vulnerable y necesitado.
Aparecí en tu vida
de la mano del pensamiento mágico,
me acompañaban…
las supersticiones y los conjuros,
los fetiches y los amuletos…
las buenas formas, las costumbres y la tradición…
tus maestros, tus hermanos y tus amigos…
Antes de que supieras que yo existía,
yo dividí tu alma en un mundo de luz y uno de oscuridad.
Un mundo de lo que está bien y otro de lo que no lo está.
Yo te traje tus sentimientos de vergüenza,
te mostré todo lo que hay en ti de defectuoso,
de feo,
de estúpido,
de desagradable.
Yo te colgué la etiqueta de diferente
cuando te dije por primera vez al oído
que algo no andaba del todo bien contigo.
Existo desde antes de la conciencia,
desde antes de la culpa,
desde antes de la moralidad,
desde los principios del tiempo,
desde que Adán se avergonzó de su cuerpo
al notar que estaba desnudo…
y lo cubrió.
Soy el invitado no querido,
el visitante no deseado,
y sin embargo
soy el primero en llegar y el último en irme.
Me he vuelto poderoso con el tiempo,
escuchando los consejos de tus padres sobre cómo
triunfar en la vida.
Observando los preceptos de tu religión,
que te dicen qué hacer y qué no hacer
para poder ser aceptado por Dios en su seno.
Sufriendo las bromas crueles
de tus compañeros de colegio,
cuando se reían de tus dificultades.
Soportando las humillaciones de tus superiores.
Contemplando tu desgarbada imagen en el espejo
y comparándola después con las de los exitosos
que se muestran por televisión.
Y ahora, por fin.
poderoso como soy
y por el simple hecho
de ser mujer,
de ser negro,
de ser judío,
de ser homosexual,
de ser oriental,
de ser discapacitado,
de ser alto, petiso, o gordo…
puedo transformarte…
en un tacho de basura,
en escoria,
en un chivo expiatorio,
en el responsable universal,
en un maldito
bastardo
desechable.
Generaciones y generaciones de hombres y mujeres
me apoyan.
No puedes librarte de mí.
La pena que causo es tan insostenible
que para soportarme,
deberás pasarme a tus hijos,
para que ellos me pasen a los suyos,
por los siglos de los siglos.
Para ayudarte a ti y a tu descendencia,
me disfrazaré de perfeccionismo,
de altos ideales,
de autocrítica,
de patriotismo,
de moralidad,
de buenas costumbres,
de autocontrol.
La pena que te causo es tan intensa
que querrás negarme
y para eso
intentarás esconderme detrás de tus personajes,
detrás de las drogas,
detrás de tu lucha por el dinero,
detrás de tus neurosis
detrás de tu sexualidad indiscriminada.
Pero no importa lo que hagas,
no importa adónde vayas,
yo estaré allí
siempre allí.
Porque viajo contigo
día y noche
sin descanso,
sin límites.
Yo soy la causa principal de la dependencia,
de la posesividad,
del esfuerzo,
de la inmoralidad,
del miedo,
de la violencia,
del crimen,
de la locura.
Yo te enseñé el miedo a ser rechazado,
y condicioné tu existencia a ese miedo.
De mí dependes para seguir siendo
esa persona buscada, deseada,
aplaudida, gentil y agradable
que hoy muestras a los otros.
De mí dependes
porque yo soy el baúl en el que escondiste
aquellas coas más desagradables,
más ridículas,
menos deseables de ti mismo.
Gracias a mí,
has aprendido a conformarte
con lo que la vida te da,
porque después de todo,
cualquier cosa que vivas será siempre más
de lo que crees que mereces.
¿Has adivinado, verdad?
Soy el sentimiento de rechazo que sientes por ti mismo.
SOY… EL SENTIMIENTO DE RECHAZO
QUE SIENTES POR TI MISMO.
Recuerda nuestra historia…
Todo empezó aquel día gris
en que dejaste de decir orgulloso:
¡YO SOY!
y entre avergonzado y temeroso,
bajaste la cabeza
y cambiaste tus dichos y actitudes
por un pensamiento:
YO DEBERIA SER…