La libertad del individuo es intocable, pero su espíritu es sagrado

Mi enemigo es todo aquel que niega mi individualidad y busca mi sometimiento a unas reglas hechas por otros hombres y a una sociedad enferma, degenerada, en la que lo único que importa es quedar bien, agradar a otros, la colectividad y el renunciar a lo más valioso que tiene un hombre, el alma.