El Despertar

El pueblo está despertando, la Plandemia está ayudando a purgar a los falsos, a los cínicos, a los ambiguos, a los que sin estar con el mal callan igualmente. Cada vez más gente se opone a las satánicas políticas de genocidio mundial con la vacuna, a la normalización del aborto y la eutanasia, a la implantación de un cada vez mayor control de la población hasta extremos intolerables. El orden establecido cada vez más se ensaña con el pueblo, con la censura en redes sociales hacia pensamientos disidentes, o no concordantes con el poder establecido, y con la presencia de furgones antidisturbios y Policía de paisano por el centro de las grandes urbes con objeto de tener controlado y amedrentado al pueblo. España es una nación con sus matices, y aquí, la derecha es liberal, la izquierda marxista, pero toda ella Antifascista, y al servicio de la élite en cuerpo y alma, ya lo hemos visto como quienes denuncian al disidente o se ponen de parte de los cuerpos de represión del Estado o del patrón en las empresas siempre es o un sindicalista de izquierdas, o un militante Antifascista (guarro para los que militamos en filas patriotas) o sencillamente el típico burgués o ciudadano normal que tiene miedo porque los medios de comunicación de masas le han enseñado a no pensar y a temer.

Esta situación nos está enseñando tácticas de guerra y lucha revolucionaria, en la que nos toca ver quién es nuestro enemigo y quien es aliado, en la que a veces quienes tienen más afinidad ideológica con nosotros en la teoría, en la práctica son nuestros enemigos declarados. Estamos aprendiendo a ver qué a veces un rojo que también combate al ZOG puede ser un aliado, y que ya no sirve hacer concentraciones salvo que nuestra capacidad de convocatoria sea muy grande porque grandes son las capacidades de la policía de represión, ahora nos toca azuzar a hombres contra hombres, a hacer dudar, a obligar al pueblo a posicionarse o con el bien o con el mal, a pensar de otra manera y expresarnos de forma que nos escuchen sin asustarse, a tomar otros caminos, a llenar barrios enteros de propaganda y poco a poco ganarte al pueblo, y es que ya no es sólo una Guerra del poder o biológica sino una guerra entre el bien y el mal, Dios y la bestia, la vida contra la muerte, y para ello hemos de ser radicales, constantes, y claros en nuestro mensaje y en nuestra lucha. Todo esto y nuestra inquebrantable fe en Dios nos ayudará a salir de ésta con posibilidades de triunfo.