Cruz de San Andrés, un estandarte para la eternidad

Monumento al Cabo Noval, Plaza Mayor de Occidente

Hoy me he sorprendido como tantas veces, algunos pensaran que como puedo ser tan ingenuo pero es que no quiero creer que esta sea la realidad del Tercer Milenio. Jóvenes que con sus abrigos de doscientos euros y maqueados para la ocasión piensan que portar la bandera de tu país es rebelarse, sin reivindicar nada, eso sí, y por supuesto ignorando la historia y el significado de los estandartes que portan. Nunca entenderé como personas que se proclaman paganos o racistas hagan suyo símbolos como la Cruz de Borgoña que representan precisamente el mestizaje racial y la hermandad de pueblos o el Derecho de Gentes de Francisco de Vitoria que reconocía ya en el siglo XVI derechos a los refugiados o las Leyes de Indias que en el siglo XV los Reyes Católicos consideraban en ellos que quedaba prohibida la esclavitud (Cristóbal Colón fue encarcelado por los RRCC precisamente porque se reconoció que tenía esclavos y ello estaba prohibido por la Ley de Indias) y que estaban permitidos los matrimonios interraciales y reconocía a los indígenas como iguales en derechos y libertades a los españoles. Tampoco entenderé como un símbolo radicalmente Cristiano y más específicamente Católico como fue el Águila de San Juan, posteriormente el Águila de la Casa de Habsburgo y la Cruz de San Andrés algunos se empeñen en ensuciarlos convirtiéndolos en emblemas justamente opuestos a lo que son en realidad. Bueno, entender lo entiendo, pero estoy radicalmente en contra y de hecho me repugna el que existan personas o sujetos cuya mediocridad y falta de ideales facilite la destrucción de emblemas y valores tan nobles y positivos como los existentes a lo largo de nuestra historia patria.