14 de Abril, El Espíritu de una Revolución

Alegoría de la Segunda República

Como cada 14 de Abril, una parte de nuestro pueblo rememora aquel feliz día de 1931 en que tras una victoria republicana en los municipios españoles se proclamaba la República Española, dando así por finiquitado el Régimen borbónico de Alfonso XIII.

Pero todo no acabaría ahí, y aunque el pueblo cegado por el júbilo de que con la República se saciaría de justicia y de pan para todos, los planes de los gobernantes eran otros, ni importaba el pueblo, ni se pretendía hacer revolución alguna, ni instaurar un régimen social y libre más allá del papel mojado y putrefacto que representó y representa la Constitución de 1931(similar a la Constitución post franquista de 1978), y eso hizo que durante toda la República, hubiese permanentemente un pueblo enemistado, en lucha constante, y que quería reformas y cambios pero nunca llegaron, aunque los prometieron muchos en víspera de elecciones. Nunca hubo ni Reforma Agraria, ni se les dio a los trabajadores la propiedad de las fábricas y empresas, ni se acabó con el caciquismo y las injerencias capitalistas en el Estado, porque ellos vivían muy bien, eso sí, con el socialismo en la boca, y buen jamón para acompañar su espíritu burgués.

Los pocos que consiguieron llevar a cabo revolución alguna entonces fueron los anarquistas de la FAI y tuvo que ser en plena Guerra (In)Civil.

Resumiendo, la República, que pudo ser una República obrera, social y democrática, en la que todos cupieran sin distinción de clases, y todo el pueblo, mujeres y hombres de todas las tierras de España, se vieran representados en los Ayuntamientos y Cámara de Diputados, y de ésta forma poder ver cumplidos sus grandes anhelos de justicia y libertad, acabó en una mediocre república burguesa, formado por un Estado totalmente inútil, con una clase privilegiada en el poder al que las reformas les producía sarpullidos, y si las hacían era para joder a la oposición más que para beneficio del pueblo, recordemos que nunca se ponían de acuerdo para una Ley Integral de Educación para el pueblo, pero sí para el aumento de sueldos, o bajarse los pantalones ante el usurero de turno.

Ésta República además resultó un fracaso en tanto que no fue capaz de unir a toda la Comunidad española bajo una misma bandera, puesto que produjo gobiernos inestables, un Ejército que acabó sublevándose en el 36, unos obreros casi permanentemente en huelga porque no veían saciados su sed de hambre y de revolución en el 34, un pueblo catalán que quería mayor autonomía, y la burguesía catalana, prebendas del Estado.

Todo ello llevó a la trágica Guerra que duró tres años y produjo alrededor de un millón de muertos, documentados históricamente, y una derrota aplastante de la República que estaba más interesada en aplastar disidentes libertarios, trotskistas, y díscolos varios, que en la unidad de mando, la disciplina y la lucha antifascista.

Hoy, muchos recuerdan aquello, otros a sus caídos, y otros sencillamente, quieren una Tercera República pero no como la Primera ni la Segunda, sino bien distinta, pues para instaurar una República en la que solo se expulsa al Rey, pero no se mejora la vida de los ciudadanos, para qué sirve. De que sirvió a la mujer votar en aquellos años, divorciarse o entrar en el mercado laboral, si la mentalidad de los hombres, y de muchas mujeres, no quiso comprender ni comprendió a todas aquellas mujeres libres que entonces lucharon y nadie las recuerda.

Aprovecho para reivindicar la República que yo quiero para España:

1. Quiero una República capaz de superar las luchas de clases e integre bajo el mismo Estado a todos los ciudadanos que voluntariamente quieran formar parte del mismo.

2. La República será construida desde abajo hacia arriba, en la que la Cámara de Diputados sera elegido por el pueblo a través de un sistema federal y de elección directa.

3. Queremos que todos los cargos políticos sean revocables, y sean suprimidos sino sirven a función social o popular alguna. Queremos la supresión del sistema de partidos políticos.

4. Queremos un Estado capaz de cubrir las necesidades sociales de todos los ciudadanos y que garantice derechos y deberes para todos. La Cámara de Diputados serán elegidos en listas abiertas y Democracia federal, esto es, de los Alcaldes a los Diputados Provinciales o Comarcales a los Representantes de cada nación y rama sindical del Estado que a su vez elegirán por mayoría simple más uno a los dirigentes del poder ejecutivo. El poder ejecutivo es revocable en cualquier momento por el pueblo y sus organizaciones.
La República que propugno no reconocerá religión oficial alguna, ni permitirá injerencia en el Estado de ninguna fe, aunque garantizará la libertad de culto y favorecerá el Cristianismo por su aporte histórico a España, y por ser la religión mayoritaria, así como se fomentará el humanismo en la Escuela frente a posiciones materialistas y posmodernistas.

5. Queremos una República que mantenga la división de poderes, entre el poder judicial, el poder legislativo, y el ejecutivo. El Estado no intervendrá en la elección del Tribunal Superior de Justicia y el Tribunal Constitucional. Los jueces serán elegidos mediante oposición. Queda prohibida la elección de jueces o la manipulación de los Tribunales por los partidos políticos siendo esto castigado con la ilegalización y expulsión del Parlamento de aquellas organizaciones que se demuestre injerencia en la Justicia.

6. Queremos una República Social, y Confederal. Su estructura será vertical de abajo hacia arriba, de los municipios a la comarca, de la región a la nación, y de la federación de naciones al Estado que conformaría la República.

7. Queremos una República que reconozca las nacionalidades históricas que han forjado la historia de España. Exigimos una administración Confederal y asimétrica del Estado, y la recuperación de las fronteras de los viejos Reinos así como una estructura autónoma para cada uno de los Reinos fundadores de nuestra nación. León, Castilla, Navarra, Aragón, Granada, Valencia, Mallorca, Asturias, Galicia. Y el respeto a la lengua, cultura y tradiciones regionales con el reconocimiento de la etnicidad diferenciada de cada pueblo dentro del Estado.

8. Queremos una República fuerte, y libre de injerencias extranjeras, soberana, que sea profundamente social. No aceptamos la influencia capitalista de bancos y multinacionales, ni la influencia de la Comunidad Europea, el FMI y la OTAN. Somos una nación de más de dos mil años y pretendemos seguir siendolo, y manteniendo nuestra independencia y dignidad.

Nuestra República se fundará en los valores cristianos, el amor a la patria, la dignidad obrera, y la tradición federal y foral de los viejos Reinos.