Unas palabras de aliento en este mundo en ruinas

La usurpación del Gobierno americano por el Candidato de la Masonería Joe Biden y Kamala Harris, así como la progresiva implantación del Socialismo internacional en nuestros países en vista en colapso continuo desde hace más de cuarenta años del Sistema Capitalista hace que poco a poco algunos y viendo cómo actúa la censura ir progresivamente eliminando y cerrando redes sociales, desconectandose de la red poco a poco, volviendo al papel y a la militancia de calle, junto al pueblo con nuestras banderas y consignas como nunca debió dejar de ser. No permitiremos que el Golpe de Estado del 20 de Enero contra nuestro Camarada Donald J. Trump llevado a cabo por los mismos que socavaron e infiltraron el Nuevo Estado que construimos en España tras la Cruzada del 36 nos humille, ni nos hunda ni en lo moral ni en lo social ni en lo personal. Si nos tiran abajo unos medios de difusión, buscaremos otros, si nos niegan el pan por no vacunarnos, ya lo conseguiremos por otro lado, si nos quieren ciegos y desarmados, entonces que no esperen sometimiento, arrepentimiento o un paso atrás por parte nuestra y es que un cristiano es ante todo invencible, no en lo físico, pero si en lo moral y en lo integral, nosotros lucharemos hasta el final, nos importa una mierda como alcanzar nuestros objetivos, ya encontraremos la forma, pero siempre estaremos del lado de nuestra Patria bimilenaria, y nos da igual si nos llaman Fascistas, xenófobos, racistas, negacionistas, o lo que guste al Sionismo de llamarnos, como si me llaman judío de ultraderecha por tener una Menorá en mi casa o defender la tradición bíblica y su cumplimiento por encima de todo, pero yo no voy a renunciar. Abandonaré mis ideales solo y exclusivamente en el momento de mi muerte, nunca antes y menos aún sin luchar. Eso solo lo hacen los traidores y los cobardes.

Nuestra lucha es eterna pues es por Dios y por España, por las tierras de España y cada uno de sus viejos Reinos, protegidos todos ellos bajo la Cruz de Cristo Rey y el Águila sagrado del último que permaneció al lado de nuestro Señor Jesucristo en el momento de su crucifixión y muerte, San Juan.

Abandonaré mis ideales solo y exclusivamente en el momento de mi muerte, nunca antes y menos aún sin luchar. Eso solo lo hacen los traidores y los cobardes.
Nuestra lucha es eterna pues es por Dios y por España, por las tierras de España y cada uno de sus viejos Reinos, protegidos todos ellos bajo la Cruz de Cristo Rey y el Águila sagrado del último que permaneció al lado de nuestro Señor Jesucristo en el momento de su crucifixión y muerte, San Juan.