La poesía del sembrador

Perro ladrador, poco mordedor, mucho hablar y luego nada haces, quizá sea que el combate no sea solo físico sino también mental, pues no hemos venido sino a separar el trigo de la cizaña, a pelear al hijo contra el padre, el padre contra el hijo, la madre contra el padre, a sembrar discordia y reflexión, a provocar en los hombres sentimientos que no conocían en sí mismos, y dudas incluso entre los provocadores. Duda de lo aprendido, experimenta, aprende de nuevo, enfréntate con tu realidad, abandona lo burgués, renuncia a lo cómodo, aunque ello suponga una herida en tu ya destrozado orgullo, una herida más, nada hará, si con ello te hace cambiar. No te dejes manipular, no dejes que te dañen, sigue tus reglas, sigue tus valores, teme a Dios, y ten sus enseñanzas por base para tu vida más no dejes de hacer lo que te gusta o vivir tu vida como más te guste. No te ofendas si no te comprenden, pues grandes hombres hubo en la historia que ni los suyos le comprendieron pese a lo mucho que decían amarles. Prueba tus amistades, asegúrate que los lazos son fuertes y la pureza infinita. Ahora, párate, léeme, y piénsalo. No es difícil, cualquiera podemos hacer esto nuestro, tan solo debemos creer en nosotros y con la ayuda del Padre lo lograremos. Quien tiene principios no los abandona, y quien no los tiene, pronto los traiciona y mancilla el honor de su pueblo. Sabias palabras de proletario y desdichado poeta. Mis palabras te regalo, ahora eres libre de asumirlas o negar mi ayuda. Eso tan sólo hará una cosa, y será poner a prueba, tu nivel de orgullo y confianza en ti mismo.