Cuarta Vía hacia la Revolución Tradicionalista

En anteriores documentos y textos ya he planteado de forma superficial mis influencias políticas, algunos puntos y planteamientos que propongo para el Nuevo Orden, que no es otra cosa que rescatar las libertades comunales y forales que históricamente han caracterizado a España hasta la Guerra de Sucesión del siglo XVIII y la llegada a España de la Casa de Borbón, así como la estructura territorial y administrativa que en España ha habido siempre en forma de Reinos o Naciones, teniendo en cuenta que no existían naciones tal como lo entendemos hoy, aunque podríamos decir perfectamente y sin temor a equivocarnos que los Reinos y los Condados en Las España eran el equivalente a una Nación. En la actualidad y por herencia del Liberalismo y la Revolución Francesa de 1789 se ha confundido la idea de Nación con la idea de Estado, y es que Estado es como se conoce a la organización política concreta de la sociedad, mientras que la Nación ya existía antes del Estado, en tanto la Nación es el conjunto de bienes etnoculturales que caracterizan a una sociedad determinada, desde su historia, a su etnia, lengua, religión. Esta definición de Estado ha llevado al centralismo, y la justificación histórica de las políticas liberales de Felipe V de Borbón con el Decreto de Nueva Planta, la eliminación progresiva de las libertades forales, regionales y comunales de los pueblos, y la prohibición de las lenguas de las diferentes naciones que habitan Las Españas así como las expropiaciones de la tierra comunal al pueblo para entregársela a la burguesía naciente entonces y a las grandes oligarquías financieras. Con el tiempo se ha demostrado que el Estado nacido de la Revolución Jacobina de 1789 no es más que la antesala del Globalismo y la supresión definitiva de la soberanía nacional y las tradiciones populares. En España los primeros signos se comenzaron a ver cuando Carlos III decidió sustituir la bandera de España o Las Españas (Aspas de Borgoña o Cruz de San Andrés) por los colores de la rojigualda en la disposición que suele utilizar la Masonería. Posteriormente con las Guerras Carlistas veríamos que Carlos María Isidro o Tomás de Zumalacárregui llevaban toda la razón en sus reivindicaciones cuando hablaban de Tradición, y es que el sistema óptimo y único que puede hacer frente a las teorías e imposiciones globalistas es volver a los Fueros de los Municipios y las Regiones, el Concejo Abierto, y la descentralización del Estado en forma Federal o Confederal, con el reconocimiento del Derecho a la Autodeterminación de los Pueblos, y es que los viejos Reinos siempre fueron independientes y soberanos, que decidieron federarse en función de las necesidades de la época, o en base a cuestiones de carácter militar o religioso como así nos demuestra la Historia de España.

Nuestro sistema se basa en los siguientes puntos:

El Estado Federal parte de la Región y el Municipio, el municipio es totalmente autogestionario y soberano. Desde el Municipio se legisla y gestiona las actividades que dan vida al pueblo dentro del mismo, esto es, la forma de gobierno, la vivienda, las normas de convivencia, la economía que rige al municipio y ayudas sociales etc

Si el municipio requiere de ayuda de orden superior, pedirá apoyo y se federara con los municipios adyacentes en forma de Comuna o Región, esta será dirigida por un Delegado Regional que se encargará de coordinar con el Estado Federal las cuestiones que desde el Municipio no puedan llevarse a cabo (a determinar)

De la Región o Comuna se federarán libre y voluntariamente con otras regiones en forma de Federación de Regiones o Comunidad, que serán el equivalente a las antiguas Nacionalidades históricas, Valencia, Aragón, Euskadi, Catalunya, Carpetania, Castilla, León, Galicia, Asturias, Andalucia, Toledo.

La Federación de Regiones, conforman el Estado Federal.

Será un Estado basado en la Tradición histórica de España, basado en el concejo abierto y la participación democrática directa, queda prohibido cualquier tipo de usura, sociedades secretas, listas cerradas o partidos políticos. Tendrá una Constitución sometida a votación por municipios y comunidades y será totalmente reformable y revocable si el pueblo así lo decide.

Nuestra estrategia para lograr estas transformaciones sociales que progresivamente iremos tratando en documentos mucho más amplios y desarrollados se basan en los siguientes puntos:

Utilización del sistema establecido para conquistar democraticamente los municipios y las regiones e influenciar progresivamente a la sociedad y reformando las leyes municipales y autonómicas para dar pasos en la dirección que queremos.

Participación activa en las luchas sociales del pueblo, desde Sindicalismo, Acción Directa, colaboración con organizaciones diversas con los que acordemos puntos concretos.

Propaganda, revistas y acción cultural en la calle, así como puestos para venta de nuestro material y difusión de nuestro pensamiento