Confidentes y Topos entre la Militancia III

Hacia tiempo que no tocaba este tema, pero recientemente me he fijado que hay quien se tatúa y quien populariza frases o consignas del tipo ‘Muerte a los Chivatos’ generalmente procedentes del ámbito futbolero, quería hablar de este tema, pues normalmente quien reivindica este tipo de consignas que comparto pero que inconscientemente los mismos que las proclaman suelen tener entre sus personas de confianza a ‘chivatos’ adoptando postura de secta o de pandilla, y es que aquellas personas y todos conocemos a alguien, que va de afín pero al cabo de equis tiempo pese a conocernos por haber compartido militancia con nosotros nos escribe generalmente en redes sociales o nos increpa en público en actos políticos casi siempre rodeados de cinco o seis adláteres, o de la novia, para hacerse el guay, y te sueltan, ‘oye, ¿pero tú no eras guarro?’ o ‘es Rojo’ a voz en grito se oye por parte de sus “camaradas” este tipo de personas suelen caracterizarse por pasar pantallazos de conversaciones privadas, por pasar fotografías en las que puedan luego acusarte o atacarte bien por una camiseta, bien por un saludo, bien por los símbolos, o bien por la gente con la que sales, pese a que no sea más que una pose y ficción pura por rebote. Dichas fotos suelen pasarlas al enemigo, con el que por cierto tienen bastante relación personal y política visto las acciones. Estas personas se caracterizan por tener actitud de chivato, o de topo, suelen hablar por número desconocido al nuevo y le hacen hablar para después acusarle de bocazas o de chivato, cuando precisamente el hecho de pasar información para dañar la reputación de alguien o tratar así al nuevo Militante te convierte automáticamente en confidente policial pues ese es el trabajo del Estado para desactivar la disidencia, pelear Grupos, enemistar militantes, expulsar al díscolo, después suelen ser conocidos porque los que así actúan van de organización en organización, cuando una empieza a ir mal o decaer, marchan a otra, y así sucesivamente, dejando proyecto tras proyecto abandonado con la diferencia de que dichos grupos al marcharse tenían menos militantes que cuando entraron pues se fueron por ellos, unos por agresiones, otros por ideas, otros por rebote porque no nos esperábamos que la realidad fuese tan cruel. Hoy los que permanecemos firmes a unos valores y a unos ideales tenemos el deber de cómo mínimo describir una experiencia que hemos sufrido para evitar que las nuevas hornadas de Camaradas fieles cometan los errores o pasen por lo que otros hemos pasado.